Operación de rodilla

La cirugía de rodilla se puede realizar por diferentes causas que pueden ir desde una fractura que precise fijación, la reconstrucción o reparación de un ligamento roto, la reparación del cartílago o la sustitución de la articulación mediante una prótesis.

Tabla de contenidos

Cómo se hace una operación de rodilla

Las intervenciones en la rodilla se pueden realizar mediante abordajes abiertos o mediante artroscopia. Es decir, introduciendo instrumentos a través de unas incisiones menores de un centímetro. El tipo de abordaje depende de cada intervención. Normalmente, para el tratamiento de fracturas o la sustitución articular (prótesis) se suelen utilizar abordajes abiertos. En las operaciones de rodilla por ligamentos, operaciones de rodilla de los meniscos o de lesiones del cartílago se suelen utilizar abordajes artroscópicos.

Anestesia

El tipo de anestesia para la operación de rodilla depende de la intervención. Normalmente, en una operación de rodilla la anestesia es con epidural o raquídea, es decir, únicamente se anestesian las piernas. Aunque en ocasiones se puede optar por la realización de una anestesia general.

Cuanto dura una cirugía de rodilla

La duración de una operación de rodilla varía mucho en función de la propia intervención. Desde los 30 minutos en una cirugía artroscópica de rodilla para realización de una meniscectomía, hasta las 3 ó 4 horas que puede necesitar un recambio de una prótesis de rodilla. La duración más habitual oscila entre los 30 minutos y una hora y media.

Tipos de operaciones de rodilla

Existen diferentes tipos de operaciones sobre la rodilla. A continuación, se detallan algunas de las más frecuentes:

Mediante la introducción de instrumentos a través de incisiones menores de un centímetro se pueden tratar diferentes patologías. Una de las más frecuentes es el tratamiento de las lesiones de menisco ya sea para reparación (sutura meniscal) o resección de un fragmento dañado de menisco (meniscectomía).

Consiste en la reparación o reconstrucción de un ligamento dañado, la más frecuente es la reconstrucción del ligamento cruzado anterior. En este procedimiento se sustituye el ligamento roto por uno nuevo, normalmente con tejido del propio paciente.

Consiste en la sustitución de una articulación dañada por artrosis en fases avanzadas por una prótesis. La prótesis puede ser total, en la que se sustituyen todas las superficies de la rodilla (fémur, tibia y rótula) o parcial, en la que únicamente se sustituye una parte de la articulación.

En aquellos pacientes que tienen desviaciones significativas de los ejes de la rodilla, genu varo o valgo, se pueden realizar cortes en el fémur y/o tibia para conseguir una alineación correcta de la extremidad.

Riesgos

La operación de rodilla tiene riesgos generalmente bajos. El tipo de complicaciones varía en función de la intervención realizada. Las intervenciones por vía artroscópica tienen una tasa de complicaciones muy baja. Entre las complicaciones que pueden aparecer están la rigidez y el dolor residual Las intervenciones abiertas tienen una tasa de complicaciones baja. Entre las complicaciones que pueden aparecer están:
Durante el seguimiento postoperatorio se vigila la posible aparición de este tipo de complicaciones puesto que la mayoría tienen solución si son tratadas a tiempo.

Secuelas

La aparición de secuelas tras una intervención de rodillas es algo infrecuente. Entre las posibles secuelas que pueden aparecer están la mejoría parcial o no mejoría del dolor, la inestabilidad residual, rigidez o infección. Algunas de estas secuelas pueden tener solución con tratamiento rehabilitador o con nuevas intervenciones.

Recuperación

Las intervenciones realizadas por vía artroscópica suelen precisar períodos más cortos de recuperación. Pudiendo oscilar desde las 4 semanas de una resección parcial de una rotura meniscal hasta 3 meses una ligamentoplastia de ligamento cruzado anterior.

Las intervenciones abiertas, como por ejemplo la prótesis de rodilla pueden requerir hasta 6 meses para la recuperación funcional completa. El período de recuperación después de una operación de rodilla, en el caso de una fractura mediante abordaje abierta, variará dependiendo del tipo de fractura y de la intervención realizada.

La recuperación funcional completa, como por ejemplo la vuelta a la actividad deportiva, varía desde los 3 meses de una cirugía meniscal hasta los 10-12 meses tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior.

Durante las primeras semanas tras una intervención de rodilla son necesarios la realización de una serie de ejercicios para favorecer la disminución de la inflamación de rodilla después de la operación, prevenir la atrofia muscular y favorecer la movilidad completa de la articulación.

El tipo de ejercicios después de una operación de rodilla, así como su intensidad, dependerá del tipo de intervención realizada.

A medida que van transcurriendo las semanas se progresa en el tipo de ejercicios hasta la recuperación funcional completa.

Durante el postoperatorio inmediato, los cuidados después de una cirugía de rodilla están enfocados a controlar el dolor, disminuir la inflamación, así como mantener la herida limpia y seca. Para conseguir los dos primeros objetivos además de la analgesia oral es muy importante la aplicación de frío local varias veces al día. Las curas de la herida las debe realizar personal especializado de enfermería.

Es infrecuente la aparición de derrame articular tras una intervención de rodilla. En el caso de que aparezca suele ser de escasa cuantía y no precisa tratamiento específico. En raras ocasiones es preciso el drenaje en las operaciones de rodilla.

Los puntos de sutura se suelen retirar a los 15 días dependiendo del tipo de intervención.

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