Ligamentoplastia:
Guía completa de la cirugía para reparar ligamentos

¿Qué es una ligamentoplastia?

La ligamentoplastia es una intervención quirúrgica destinada a reconstruir un ligamento roto o insuficiente mediante un injerto biológico (autoinjerto o aloinjerto) fijado al hueso con sistemas de anclaje de última generación. A diferencia de la sutura simple —que intenta coser los extremos del ligamento lesionado— la ligamentoplastia sustituye ese tejido por uno nuevo, dotando a la articulación de estabilidad mecánica y devolviendo la propiocepción (sensación de posición) perdida tras la lesión.

En traumatología del deporte, su indicación clásica es la ligamentoplastia de rodilla (especialmente del ligamento cruzado anterior, LCA), pero también se realiza en otras articulaciones, como la ligamentoplastia escafolunar en la muñeca. La técnica se ejecuta habitualmente por artroscopia (pequeñas incisiones quirúrgicas mínimamente invasivas), lo que reduce el trauma tisular, acelera la recuperación postoperatoria y mejora la precisión quirúrgica.

Reproducir vídeo

Ligamentoplastia de rodilla

La rodilla es la articulación que más frecuentemente requiere una ligamentoplastia, sobre todo en pacientes jóvenes y deportistas.

El objetivo de esta cirugía es devolver la estabilidad perdida (tanto anteroposterior como rotacional), proteger el cartílago y los meniscos de lesiones secundarias y, en última instancia, permitir un retorno seguro al deporte y a la vida diaria sin limitaciones.

Ligamentoplastia de ligamento cruzado anterior (LCA)

La rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las lesiones más temidas en la práctica deportiva. Provoca una sensación de inestabilidad (“la rodilla se va”), fallos al girar o frenar bruscamente y dolor en movimientos de rotación.
En pacientes jóvenes, activos o deportistas, la reconstrucción del LCA mediante ligamentoplastia es el tratamiento de elección cuando hay inestabilidad clínica, lesiones asociadas o fracaso del manejo conservador. Esta cirugía, además de devolver la estabilidad, disminuye el riesgo de nuevas lesiones meniscales o del cartílago y previene la degeneración precoz de la rodilla.

La reconstrucción es artroscópica. Primero se exploran los meniscos y el cartílago, y luego se confecciona el injerto:

Posteriormente, se tallan túneles anatómicos en el fémur y la tibia para introducir el injerto, que se fija con sistemas modernos (botones corticales, tornillos interferenciales o dispositivos regulables). La tendencia actual es realizar una reconstrucción anatómica, respetando la inserción original del ligamento. En deportistas de élite o con gran laxitud, a veces se añade un refuerzo anterolateral o una tenodesis extraarticular para controlar mejor la rotación.

La rehabilitación comienza de forma precoz.

Los estudios muestran altas tasas de éxito, con estabilidad duradera y un gran porcentaje de pacientes que logran volver a su deporte.

Reproducir vídeo

Otras lesiones tratadas con ligamentoplastia de rodilla

Reproducir vídeo

Ligamento cruzado posterior (LCP)

Las roturas del LCP producen dolor profundo, inestabilidad posterior y sobrecarga femoropatelar. La ligamentoplastia del LCP se indica en roturas completas, fallos del tratamiento ortésico o lesiones combinadas (p. ej., esquina posterolateral). Suele requerir injertos más robustos, túneles con control radiológico y, a menudo, abordajes combinados para estabilizar los complejos posterolaterales.

Ligamentos colaterales (LCM/LCL) y complejos periféricos

En lesiones multiligamentosas o inestabilidades crónicas, puede ser necesaria la reconstrucción del ligamento colateral medial, lateral y/o del complejo anterolateral, frecuentemente asociada a la reconstrucción del LCA/LCP. Estas técnicas devuelven el control coronal y rotacional y protegen las reconstrucciones intraarticulares.

Ligamentoplastia escafolunar (muñeca)

Aunque menos conocida, la ligamentoplastia también se realiza en la muñeca, concretamente en la rotura del ligamento escafolunar, que estabiliza la primera fila del carpo. Su lesión provoca dolor dorsal, chasquidos al mover la muñeca y sensación de inestabilidad. Si no se trata, puede llevar a una diástasis escafolunar y a una artrosis progresiva (SLAC).

Está indicada en roturas crónicas dolorosas con inestabilidad demostrada en radiografías, en fallos de cirugías previas o cuando el ligamento no es reparable. La técnica consiste en usar un injerto tendinoso (como el palmar menor o el flexor radial del carpo), creando túneles en el escafoides y el semilunar, reforzando con capsulodesis y fijando temporalmente con agujas o tornillos.

La rehabilitación requiere una fase de inmovilización inicial, seguida de fisioterapia controlada para recuperar la movilidad y la fuerza de prensión sin comprometer la estabilidad conseguida. El objetivo final es eliminar el dolor, mejorar la función y retrasar la artrosis carpal.

Tipos de técnicas y materiales en ligamentoplastia

Autoinjertos

Se obtienen del propio paciente y son la opción más usada en la mayoría de las ligamentoplastias de rodilla.

TENDÓN RETULIANO (HTH/BTB)

Consiste en extraer el tercio central del tendón rotuliano junto a pequeños fragmentos óseos de la rótula y la tibia.

– Ventajas: gran rigidez inicial y fijación hueso-hueso muy estable.

– Indicaciones: especialmente útil en deportistas de alto rendimiento que practican deportes de pivote (fútbol, baloncesto, esquí).

– Inconvenientes: puede provocar dolor anterior en la rodilla o molestias femoropatelares, aunque habitualmente son transitorias.

Isquiotibiales (semitendinoso y grácil)

Se doblan en varios haces (doble o cuádruple), logrando un diámetro mayor.

– Ventajas: baja morbilidad en el sitio donante y buena capacidad de personalización.

– Indicaciones: es la opción más usada en la reconstrucción primaria de LCA.

– Limitaciones: requieren sistemas de fijación muy seguros, ya que no tienen hueso en sus extremos.

Tendón del cuádriceps

Puede utilizarse con o sin fragmento óseo.

– Ventajas: injerto robusto, versátil y con gran volumen.

– Indicaciones: muy útil en cirugías de revisión o cuando se necesita un injerto de mayor grosor.

Fascia lata y otros

Se emplean en indicaciones selectas, como reconstrucciones periféricas o refuerzos anterolaterales.

Aloinjertos

Son injertos procedentes de un banco de tejidos (donantes).

Tipos más usados

Tendón tibial anterior o posterior, tendón de Aquiles, fascia lata.

Ventajas

No generan lesión en el sitio donante, permiten diámetros y longitudes amplias, y resultan especialmente útiles en cirugías de revisión, lesiones multiligamentosas y pacientes que necesitan un injerto muy largo o de gran volumen.

Limitaciones

La integración biológica es algo más lenta que en los autoinjertos. Por eso, en deportistas jóvenes de élite suele recomendarse autoinjerto para garantizar mayor seguridad a largo plazo.

Tendón rotuliano (HTH/BTB)

Gran rigidez y fijación ósea–ósea. Útil en deportistas de pivotaje; puede generar dolor anterior o molestias femoropatelares transitorias.

Isquiotibiales (semitendinoso/grácil)

Baja morbilidad del sitio donante, diámetro configurable, excelente opción en LCA primario. Requiere fijaciones confiables.

Tendón del cuádriceps

Potente, versátil con o sin pastilla ósea; útil en revisiones o cuando se requiere mayor volumen de injerto.

Fascia lata/otras opciones

Indicaciones selectas en reconstrucciones periféricas o refuerzos anterolaterales.

Reproducir vídeo

Técnicas de refuerzo

En los últimos años, el desarrollo tecnológico ha permitido una enorme mejora en la fijación de los injertos.

“Ligamentoplastia Stryker”

Aunque no se trata de una técnica específica, muchos pacientes llaman así a los sistemas de fijación avanzados que utilizan marcas líderes como Stryker. Estos incluyen: botones corticales regulables, tornillos interferenciales (metálicos, bioabsorbibles o de PEEK), sistemas de suspensión de alta resistencia y guías de perforación de precisión.

Ventajas

Mejoran la biomecánica inicial del injerto, reducen el riesgo de deslizamiento y permiten adaptar la técnica al tipo de injerto elegido.

Elección del sistema

Depende del injerto (óseo u osteotendinoso), del tamaño del túnel, del nivel de exigencia deportiva y de si se trata de una cirugía primaria o de revisión.

Preparación quirúrgica y procedimiento paso a paso

La ligamentoplastia es una cirugía planificada al detalle. Cada fase, desde la evaluación inicial hasta el cierre quirúrgico, busca garantizar la máxima seguridad del paciente y los mejores resultados funcionales.

Evaluación previa

Antes de programar la cirugía, se realiza un estudio completo:

Tipos de anestesia

La elección de la anestesia se adapta al paciente y a la articulación intervenida:

Anestesia general

Indicada en cirugías largas o cuando el paciente lo prefiere.

Anestesia regional (raquídea o bloqueos periféricos)

Muy utilizada en rodilla: aporta analgesia eficaz y recuperación rápida.

Bloqueos selectivos

En rodilla, bloquear el nervio femoral o safeno permite un mejor control del dolor postoperatorio.

Descripción de la cirugía según la articulación

Reproducir vídeo

Rodilla (LCA, LCP, ligamentos colaterales)

  1. Se inicia con una artroscopia diagnóstica y terapéutica para evaluar meniscos y cartílago.
  2. Se prepara u obtiene la plastia (autoinjerto o aloinjerto).
  3. Se realizan túneles anatómicos en fémur y tibia para alojar el injerto.
  4. Se fija el injerto con sistemas modernos (botones corticales, tornillos interferenciales, suspensiones ajustables).
  5. Se comprueba la tensión y la isometría para asegurar estabilidad.
  6. Si existe lesión meniscal o condral asociada, se repara en el mismo acto quirúrgico.

Muñeca (escafolunar)

  1. Abordaje dorsal con asistencia artroscópica.
  2. Confección de túneles en escafoides y semilunar.
  3. Paso y anclaje del injerto tendinoso.
  4. Capsulodesis dorsal de refuerzo.
  5. Fijación temporal con agujas o tornillos.
  6. Control radiológico intraoperatorio y colocación de férula posterior.

Recuperación tras una ligamentoplastia

La recuperación es tan importante como la cirugía. Sin una buena rehabilitación, incluso la mejor técnica puede fracasar.

Cuidados inmediatos tras la cirugía

En los primeros días se busca controlar el dolor, proteger el injerto y evitar complicaciones:

– Analgesia pautada, con posibilidad de bloqueos periféricos para un mejor control.
Crioterapia (hielo intermitente) y elevación del miembro.

– Profilaxis antitrombótica en pacientes con riesgo aumentado.

– Carga parcial con muletas, habitualmente durante las primeras semanas, según la técnica empleada.

– Cuidado de las heridas quirúrgicas y vigilancia de signos de alarma: fiebre, enrojecimiento progresivo, secreción o dolor desproporcionado.

La fisioterapia es un pilar fundamental y se individualiza según articulación y técnica:

En rodilla:

    – Fase inicial: recuperación precoz de la extensión completa, flexión progresiva y activación del cuádriceps (isométricos, electroestimulación si es necesario).

    – Fase intermedia: fortalecimiento de cadera y glúteos, propiocepción en plataformas o bosu, trabajo en cadena cinética cerrada.

    – Fase avanzada: pliometría, ejercicios de fuerza simétrica y programas de retorno deportivo con tests objetivos de salto, control neuromuscular y fuerza.

En muñeca:

    – Tras la inmovilización inicial, recuperación progresiva del arco de movilidad.

    – Ejercicios de fuerza de prensión y coordinación.

    – Evitar cargas excesivas en la fase temprana para no comprometer el injerto.

  • Trabajos sedentarios: 2–4 semanas.
  • Trabajos físicos: 6–12 semanas (dependiendo de la demanda y de la articulación).
  • Deporte recreativo: entre 4 y 6 meses.
  • Deportes de contacto o pivotaje (fútbol, baloncesto, esquí): habitualmente entre el 6.º y 9.º mes, siempre en función de criterios objetivos de fuerza y estabilidad.

Lesiones complejas (LCP o multiligamentosas): pueden requerir plazos aún mayores, con valoración individualizada.

Ventajas y eficacia de la ligamentoplastia

La ligamentoplastia se ha consolidado como el tratamiento de referencia en lesiones ligamentarias graves, sobre todo en pacientes jóvenes, activos o con alta demanda física. Sus beneficios se extienden tanto al deporte como a la vida diaria:

Riesgos y complicaciones

Aunque la ligamentoplastia es una técnica segura y con altos índices de éxito, no está exenta de riesgos. Conocerlos ayuda al paciente a afrontarla con expectativas realistas y a detectar signos de alarma:

Comparativa con otras cirugías

Técnica quirúrgicaObjetivo principalArticulaciones más frecuentesTiempo medio de recuperaciónIndicaciones principalesLimitaciones
LigamentoplastiaSustituir un ligamento dañado por un injerto (autoinjerto o aloinjerto)Rodilla (LCA, LCP, colaterales), muñeca (escafolunar), tobillo6-12 meses (según deporte y articulación)Rotura completa de ligamentos, inestabilidad persistente, fracasos de tratamiento conservadorRiesgo de fallo del injerto, necesidad de rehabilitación intensiva
Sutura ligamentosaReparar directamente el ligamento roto mediante suturaTobillo, muñeca, rodilla (lesiones parciales)3-6 mesesLesiones parciales o agudas sin retracción excesivaNo siempre posible en lesiones crónicas o con gran retracción
ArtrodesisFusión de la articulación para eliminar dolorColumna, muñeca, tobilloPermanente (movilidad perdida)Dolor crónico severo, artrosis avanzadaPérdida total de movilidad en la articulación fusionada
Prótesis articularSustituir la articulación dañada por una artificialRodilla, cadera, hombro6-12 mesesArtrosis avanzada, fallo de cirugías previasVida útil limitada de la prótesis, riesgo de revisión futura
Tenodesis / plastias tendinosasReforzar ligamentos con tendonesHombro, muñeca, rodilla4-8 mesesInestabilidad leve-moderada, refuerzo asociado a suturasMenor resistencia que la ligamentoplastia en lesiones graves

Resultados a largo plazo y calidad de vida

La ligamentoplastia ofrece resultados muy satisfactorios cuando se realiza en la indicación correcta, con una técnica adecuada y un programa de rehabilitación bien estructurado.

Solicita tu consulta con nuestros especialistas en ligamentoplastia

No esperes más para recuperar la movilidad y eliminar el dolor en tu rodilla. Solicita tu consulta con nuestros especialistas en ligamentoplastia y comienza hoy tu camino hacia una recuperación segura y eficaz.

Campos obligatorios *

Respuestas prácticas sobre la ligamentoplastia

La sutura busca reparar el ligamento original cosiéndolo, mientras que la ligamentoplastia lo sustituye por un injerto de tendón (del propio paciente o de un donante). La ligamentoplastia es la técnica de elección en roturas completas o crónicas, mientras que la sutura solo se indica en lesiones parciales recientes.

Depende de la articulación y del nivel de actividad del paciente. En rodilla (LCA), hay que seguir un programa de rehabilitación funcional básico que suele lograrse en 4-6 meses, pero el retorno deportivo a alto nivel requiere entre 9 y 12 meses. En muñeca o tobillo, los plazos son algo más cortos. La recuperación incluye fases de reposo, fortalecimiento muscular, propiocepción y readaptación deportiva.

El deporte recreativo de bajo impacto (bicicleta estática, natación sin patada intensa) puede retomarse hacia las 8-12 semanas. Los deportes de contacto o de cambios bruscos de dirección (fútbol, baloncesto, esquí) suelen estar permitidos entre los 9 y 12 meses, tras una atención médica y pruebas funcionales específicas.

En la mayoría de los casos, el paciente recupera una estabilidad y movilidad óptimas. Sin embargo, pueden persistir molestias residuales, pérdida parcial de rango de movimiento, sensación de rigidez, debilidad muscular o, en raros casos, fallo del injerto. A largo plazo, existe un riesgo ligeramente mayor de desarrollar artrosis en la articulación afectada.

El injerto utilizado se integra en el organismo y puede durar toda la vida. Sin embargo, existe la posibilidad de nuevas lesiones, especialmente en pacientes jóvenes y deportistas de élite. Si el injerto falla, es posible realizar una revisión quirúrgica (nueva ligamentoplastia).

Hace referencia al uso de sistemas avanzados de fijación desarrollados por la compañía Stryker, que permiten anclar los injertos de forma más segura y estable. Estos dispositivos ofrecen mayor precisión y reducen el riesgo de fallo del injerto en la fase inicial de integración.

Si la rodilla o la articulación vuelve a ser inestable, el servicio de cirugía ortopédica y traumatología de Traumadrid puede indicar una cirugía de revisión. Esto implica una nueva ligamentoplastia, en ocasiones con un tipo de injerto distinto (autoinjerto alternativo o aloinjerto). La rehabilitación en estos casos suele ser más exigente y prolongada.

Shopping Basket

INFO. DE CONTACTO

Hospital HM Puerta del Sur

Avenida de Carlos V, 70, 28938 Móstoles

Secretaría: 629 227 889

Citas: 919 370 000

Consultas externas: 629 227 889

Quirófanos: 676 290 176

Hospital HM Rivas

Av. de José Hierro, 94, 28521 Rivas, Madrid

Secretaría: 681 325 606

Citas: 919 370 000