Luxación de rodilla

La rodilla es la articulación que nos permite desplazarnos, correr o saltar, por lo que existe mayor riesgo de sufrir una lesión en la rodilla que en el resto de articulaciones. La luxación de rodilla es una lesión grave, aunque bastante habitual, que se produce por la falta de estabilidad de la rodilla y la dislocación de los huesos que la forman.

¿Qué es una luxación de rodilla?

La luxación de la articulación de la rodilla se caracteriza por el desplazamiento del fémur y la tibia debido a un fuerte impacto, generalmente por un accidente de tráfico o por actividad deportiva. Este tipo de luxaciones pueden dañar la arteria poplítea y otras estructuras de la rodilla. En caso de existir lesión arterial, la persona afectada tiene mayor riesgo de complicaciones isquémicas.

Existen diferentes tipos de luxaciones de rodilla según el desplazamiento:

    1. Anterior: se produce por la hiperextensión de la rodilla que desplaza la tibia por encima del fémur. Es la luxación más común.
    2. Posterior: se produce por una fuerza que desplaza la tibia por debajo del fémur.
      Interna: se produce por el desplazamiento medial de la tibia respecto al fémur.
    3. Externa: se produce por el desplazamiento lateral de la tibia respecto al fémur.
    4. Rotatoria: se produce por una fuerza rotativa que lleva a la rótula a sufrir una combinación de los otros cuatro tipos de desplazamiento.

Síntomas de luxación de rodilla

La fascitis plantar comúnmente causa dolor punzante en la parte interna del talón que suele desaparecer con los primeros pasos. A medida que te mueves el dolor normalmente disminuye, aunque puede retornar después de periodos de tiempo prolongados estando de pie o cuando te pones de pie después de estar sentado.

En el caso de deportistas, en cuanto a fascitis plantar, sus síntomas se manifiestan por la mañana y después de realizar deporte. Hay que tener en cuenta que una vez comienzan a aparecer los primeros síntomas es conveniente tomar medidas debido a que es muy probable que la fascitis se siga agudizando, pudiendo llegar a ser muy limitante tanto para la actividad deportiva como para la vida normal de la persona.

El resto de síntomas que acompañan a este tipo de lesión de rodilla son:

Dolor o molestias en la articulación.
Entumecimiento y palidez, cuando hay alteraciones en los nervios.
Incapacidad para caminar.

¿Cuáles son las causas de la luxación rotuliana?

Existen diferentes razones por las que la rótula puede presentar inestabilidad y llegar a luxarse:

    1. La rótula se desplaza de su sitio por un fuerte traumatismo (deportes de alto impacto).
    2. La rótula se encuentra demasiado alta y pierde contacto con el fémur.
    3. Los pies sufren un exceso de pronación (pies planos), lo que provoca desalineaciones corporales.
    4. El ángulo femoral (Q) es más grande de lo habitual.
    5. La posición de las rodillas en genu valgo (forma de X).
    6. La inserción del tendón rotuliano en la tibia está demasiado lateralizada.
    7. El debilitamiento del vasto medial que forma parte del músculo cuádriceps.

¿Cómo se trata una luxación de rótula?

Para conocer si la rótula está luxada, es necesario evaluar el rango de movimiento de la rodilla y después realizar pruebas de imagen, como la resonancia magnética, para confirmar el diagnóstico.

En caso de no necesitar tratamiento quirúrgico, el primer paso es reducir la rótula para colocarla de nuevo en su lugar. Después se inmoviliza la rodilla y el paciente hace uso de muletas para evitar cargar todo el peso sobre la articulación. Posteriormente, en la fase de recuperación, se recomienda la fisioterapia para favorecer la movilización, tonificar la musculatura y reducir la inflamación a través de ejercicios de propiocepción y ejercicios isométricos.

El paciente requerirá intervención quirúrgica si ha sufrido varias luxaciones de rótula seguidas, debido a una deformidad ósea congénita, o si presenta inestabilidad después del tratamiento conservador. El tipo de tratamiento quirúrgico dependerá de la gravedad y de la causa por la que se ha producido la luxación. Aunque, en la mayoría de los casos, las operaciones tienen como finalidad la reconstrucción de los ligamentos que sostienen la rótula, como el ligamento cruzado anterior o el ligamento patelofemoral.

¿Cuánto tarda en recuperarse una luxación de rodilla?

Tras sufrir una luxación de rodilla, si el paciente no necesita operarse, el tiempo de recuperación será de 6 a 8 semanas. Aunque este tiempo se puede alargar si ha sido necesaria la cirugía o tiene lugar algún tipo de complicación.

Para una correcta recuperación, y de manera complementaria al tratamiento conservador, puede ser recomendable:

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