Epicondilitis o codo de tenista

La epicondilitis, también conocida como codo del tenista, es una lesión de la articulación del codo que se produce por una inflamación de los tendones o de los músculos que hacen posible doblar la muñeca hacia la zona opuesta a la palma de la mano.

Qué es la epicondilitis

Los epicóndilos son prominencias óseas palpables que se localizan en la cara lateral de la articulación del codo y actúan como punto de inserción de los músculos extensores del carpo y la muñeca. 

La epicondilitis lateral se produce por una inflamación de los tendones que hacen de unión entre el epicóndilo lateral y los músculos del antebrazo.     

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Cómo evitar esta lesión de codo. Prevención.

Esta lesión afecta solo al 1-3% de la población mundial, principalmente a personas entre 35 y 30 años y a tenistas.
Para prevenir la epicondilitis, lo más importante es calentar antes de practicar deporte y hacer uso de la técnica correcta.  

Síntomas del codo de tenista

El signo más común de la epicondilitis lateral es sentir dolor en la parte externa del codo, que puede ir acompañado de:

En casos en los que la enfermedad está más avanzada, el dolor puede persistir incluso en reposo o durmiendo.

Causas de la epicondilitis

En la zona tendinosa del epicóndilo, el suministro de sangre es menor, por lo que el área se vuelve menos elástica y más difícil de reparar.

Una de las causas más habituales de epicondilitis lateral es la actividad deportiva, principalmente el golpe de revés, jugando a deportes de raqueta como el tenis o el pádel

Este movimiento repetitivo de la muñeca jugando a tenis o pádel, se puede ver afectado por otros factores como:

Esta lesión se conoce como codo de tenista, pero también puede aparecer al realizar otro tipo de actividades físicas, como remar, hacer pesas, girar un destornillador, jardinería, tocar el violín o trabajar frente a un ordenador.

En aquellos casos, donde no se cumple ninguna de las causas anteriormente expuestas, hay que sospechar de un posible problema a nivel cervical. Los cambios emocionales muchas veces afectan negativamente a esta zona que, posteriormente, se irradia en la región del codo.

Tratamiento del codo de tenista

El tratamiento inicial de la epicondilitis va dirigido a reducir la inflamación y aliviar el dolor mediante:

En la mayoría de casos, la cirugía no es necesaria, pero si el dolor tras el tratamiento conservador no desaparece, entre los tratamientos quirúrgicos del codo de tenista se incluyen la artroscopia y la cirugía abierta de codo.

La cirugía por artroscopia es mínimamente invasiva y se realiza a través de pequeñas incisiones en la parte externa del codo. En mayoría de casos, se opera de forma ambulatoria y a través de uno de estos dos métodos:

Aliviar las partes afectadas del tendón y disminuir la inflamación, puntuando el tendón en la zona de inserción con el hueso.

Eliminar la conducción del nervio responsable del dolor con electricidad.

Ejercicios y estiramientos
si tienes codo de tenista

01

Extensión de la muñeca con banda elástica: subimos la mano con la palma hacia abajo contra la resistencia de la banda elástica, sujeta por debajo con la otra mano, y mantenemos unos 7 segundos.

02

Flexión de la muñeca con banda elástica: subimos la mano con la palma hacia arriba contra la resistencia de la banda elástica, sujeta por debajo con la otra mano, y mantenemos unos 7 segundos.

03

Desviación radial con banda elástica: desplazamos la muñeca desviándola hacia arriba con el dedo pulgar hacia arriba contra la resistencia de la banda elástica, sujeta por debajo con la otra mano, y mantenemos unos 7 segundos.

04

Desviación cubital con banda elástica: desplazamos la mano en dirección hacia el dedo meñique contra la resistencia de la banda elástica, sujeta con la otra mano, y mantenemos unos 7 segundos.

05

Estiramiento epicondíleos: empujamos el dorso de la mano hacia abajo, aumentando al máximo posible la flexión de la muñeca hasta notar tensión y mantenemos unos 30 segundos.

El uso de órtesis en el codo es fundamental para ayudar al tendón a relajarse, a desinflamarse y a cicatrizar. 

Las coderas ayudan a evitar que el tendón no reciba toda la fuerza del músculo, cuando se ejerce cierta presión sobre él. Además, se recomienda el uso de coderas porque aportan calor y compresión en la zona, lo que ayuda a acelerar el proceso de curación de la epicondilitis.

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